viernes, 7 de septiembre de 2012

Pacto fiscal

Ya estamos un año más ante el 11 de septiembre y este año tenemos un motivo nuevo para manifestarnos: el Pacto Fiscal.

Este novedoso instrumento de manipulación sustituye a los anteriores, los cuales eran mucho más etéreos. Pedir la independencia queda como de utópico, y ya sabemos lo que les pasó a todos ellos.

El nuevo Mc Guffin inventado por el nacionalismo catalán se ha estado gestando durante muchos meses.

Al mejor estilo de los propagandistas, estamos descubriendo cual es el verdadero culpable del despilfarro y el sinsentido económico en el que nos encontramos.

No es la peor casta de gestores que un país puede tener, gestores que han tenido en sus manos ingentes cantidades de dinero procedentes tanto de nuestros bolsillos como de los europeos y que han despilfarrado con proyectos destinados a la mayor gloria del ego de los políticos y sin tener en cuenta las verdaderas necesidades sociales. No, el culpable es la fiscalidad en Catalunya.

El recurso fácil al endeudamiento en momentos en los que el estado debería haber actuado contracíclicamente y haber ahorrado para los tiempos difíciles ha propiciado una enorme pelota que es imposible de digerir. Aunque a todos los pueblos les encante tener un polideportivo es necesario decirles que no van a poder pagarlo y ser consecuente con su presupuesto. Pero claro, los votos son los votos y siempre se vota al que más promete.

El recurso nacionalista es echar la culpa al estado central al no haberle dado más dinero para gastar: es el clímax de la economía derrochadora.

El estado central también es responsable, puesto que debería haber actuado y acotado los desmanes de todas las autonomías. El estado central tiene una importante responsabilidad por haber desaparecido de las autonomías y haber creado, por su absentismo, un reino de taifas.

Los nacionalistas han actuado desde todos los frentes, inyectando la creencia en la gente de que el responsable de todos los males es la balanza fiscal con el resto del estado. Han pasado por alto que no se redistribuye en base a los territorios sino en base a los individuos y que no es posible reajustar ese procedimiento sin dinamitar el propio estado de derecho.

La propaganda ha llegado lejos, en la televisión autonómica hemos disfrutado estos días con las entrevistas a personas normales sobre cual es su perspectiva en torno al Pacto Fiscal y me he quedado sorprendido con la profunda cultura financiera, fiscal y presupuestaria que la gente normal ha adquirido en poco tiempo. También es curioso que siempre aparezca la comparación con el concierto vasco, algo que no tiene posible comparación puesto que no se puede comparar el peso de las economías catalana y vasca.  La peculiaridad vasca surge a raíz del chantaje, de las nueces que caen del árbol que "otros" sacuden, como nos diría Arzalluz. Lo que debería hacerse a la mayor brevedad posible es suspender el concierto vasco y que sea cierto lo de que todos los españoles somos iguales.

La propaganda también ha llegado fuera de las fronteras, el prestigioso Financial Times publica un artículo (Financial Times) en el que advierte del peligro de ruptura en España en función del resultado de la manifestación del próximo martes. El FT haría mejor en preocuparse de los escoceses que si tienen planteada la posibilidad de un referéndum para independizarse, algo que podrían realmente hacer puesto que Escocia, Gales e Inglaterra forman el Reino Unido en base a unos determinados acuerdos, algo que no sucede en el caso catalán, por mucho que los independentistas den la tabarra con ello.

La solución por tanto no es racionalizar los costes, como tener 5 cadenas televisivas, miles de ayuntamientos ingestionables por su tamaño o unos parlamentarios que se quejan de sólo cobrar 3.000 euros al mes, el problema no es que tengamos el triple de funcionarios que Alemania y que estén muchas funciones duplicadas o triplicadas ni que el sistema político sea profundamente endogámico y solo procure por su propio bienestar a coste del de los ciudadanos, el problema es que necesitamos más dinero y nos los tienen que dar, pase lo que pase.

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