miércoles, 4 de julio de 2012

Trampas

La globalización de la economía financiera ha hecho que muchas de las referencias que antes eran utilizadas para situaciones muy concretas hayan visto generalizado su uso en la sociedad.

Las tasas interbancarias, como el Libor, el Euribor o en su tiempo el Mibor, eran referencias utilizadas en los mercados interbancarios para que sus componentes, única y exclusivamente los bancos, conocieran la media de los tipos a las que se estaban prestando unos y otros.

Todas estas referencias se construyen en base a la información facilitada por ellos mismos sobre el nivel al que prestan a otros bancos o al que otros bancos les han prestado. Esta información, con un valor informativo al inicio de su construcción, ha ido tomando complejidad y sirve, en la actualidad como "benchmark" es decir como referencia a multitud de instrumentos financieros, hipotecas, préstamos, bonos, obligaciones, etc. El hecho de que en su construcción intervengan muchas instituciones financieras, 16 en el caso británico, hace que, por construcción, los datos más extremos se diluyan. Por lo que, para que realmente se sesgue su valor, parece obvio pensar que no tiene que haber intervenido una sola entidad.

No obstante, además de servir como referencia a multitud de instrumentos financieros, también sirve para conocer la "salud" de las instituciones que intervienen, dado que es al tipo al que se financian en el corto plazo, es un indicador aceptable de la solvencia de la entidad. Presentar una tasa más elevada que el resto es mostrar al resto que se está teniendo dificultades para encontrar financiación por lo que, nmediatamente, si alguno no lo sabía, queda inmediatamente informado. Esta es una de las virtudes del sistema, la transparencia debe permitir la formación eficiente de los precios. Ocultar información es intrinsecamente pernicioso, puesto que además siembras la duda entre el resto de participantes. Y sin confianza ya sabemos lo que pasa.

En el caso del euribor, se eliminan el 15% de las referencias más extremas, las superiores y las inferiores, quedando el 70% de los datos centrales para la elaboración del índice. El que participen 57 bancos de diferentes países hace más improbable una actuación conjunta destinada a falsear el índice de referencia.

Las declaraciones del ya ex CEO de Barclays, Bob Diamond, en el sentido de que todo obedecería a directrices del BoE, enturbía todavía más el transfondo de toda esta historia, ya no sólo hay tahures sino que parece que el propietario del casino estaba implicado.

Habrá que ver ahora si las agencias de calificación, tan prestas a actuar en el caso de entidades europeas, son tan eficientes en la valoración que el riesgo reputacional (el económico ya hemos visto que es insignificante) tiene sobre la entidad británica

No hay comentarios:

Publicar un comentario