martes, 10 de julio de 2012

Cuestión de estilos

Si hacemos un poco de memoria e intentamos ser minimamente imparciales, recordaremos que la anterior vez que los chicos del PP se pusieron al frente del Gobierno de España, es decir, en 1996, la situación económica era radicalmente distinta, ésta, lejos de ser boyante se había reconducido gracias a las políticas de ajuste llevadas a cabo por el entonces responsable de Economía, Pedro Solbes. El desgaste del ajuste junto al desgaste político del último gobierno González debido al caso Gal, propició el relevo gubernamental. El PP se encontró con una economía todavía en recesión pero con los deberes realizados, por lo que ajustando ligeramente el timón, consiguió capitalizar logros propios y ajenos.

La situación actual no se puede comparar, obviamente, la anterior vez la situación económica internacional fue la que apoyó y empujó la recuperación española, tras las devaluaciones y la mejora competitiva, la economía española disfrutó del clima propicio internacional para mejorar todos los indicadores, crecimeinto, renta, desempleo, etc. Al equipo del responsable de entonces, Rato, se le asigna una buena parte del éxito conseguido pero, sin desmerecerlo, hay que atribuir un importante porcentaje de ese éxito al ambiente internacional.

En esta ocasión, el traspaso de poderes no se ha realizado de la misma forma, la crisis ya no es sólo nacional sino que es internacional, Solbes, por más que lo intentó, no contó con un presidente de gobierno, como mínimo al inicio del problema, dispuesto a sacrificarse por el país, puede que ni siquiera llegara realmente a comprender la dimensión del problema.
El PP ha llegado, por lo tanto, al gobierno en una situación completamente distinta (aunque con mayoría absoluta) puesto que todo el trabajo sucio está por hacer.

Ya no vale el "laisser faire", para que el barco retome el rumbo, hay que arremangarse. El equipo actual al mando de los asuntos económicos parece, no obstante, haber sucumbido al ambiente diletante del Presidente del Gobierno, famoso por su gestión del "tempo": esperar y ver.

Se han de realizar reformas estructurales de importante calado, cuentan con mayoría absoluta, faltan años para las próximas elecciones. A los ciudadanos, del color político que sea, si se le explican correctamente las cosas, las entienden. Lo único que se les pide es que actúen para que esta agonía sea lo más corta posible.

Lo que no es de recibo es ver las explicaciones triunfalistas de Guindos tras los varapalos europeos o ver a Montoro explicar que sube el IVA porqué "se defrauda mucho". Es indignante.

Estamos hartos de que se nos compare con toreros y con hidalgos, los españoles ya no somos así, sólo algunos de sus políticos más casposos.

2 comentarios:

  1. Marti debe ser el catalan el que te hace escribir solves en lugar de solbes jaja.
    Saludos,
    Ana M

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  2. Por lo demas la subida del IVA desde luego es un escandalo.Hay que irse de este Pais y no volver.
    Ana M

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