domingo, 22 de abril de 2012

El Ibex al borde del abismo


La primavera no le está sentando nada bien al Ibex, desde su inicio las correcciones han sido la principal tendencia que ha llevado al selectivo español a mínimos de 2009 y a prácticamente la misma zona desde la que se rebotó a raíz de la crisis de las punto com a principios de la década pasada. En términos bursátiles, más si descontamos la inflación, podemos hablar de una década perdida.
La cuestión es que pasará a partir de ahora. El índice está en zona de soportes y con los indicadores con una fuerte sobreventa, por lo que es probable una reacción. La situación que queda si se pierden los soportes es bastante negativa, parece bastante evidente la corrección en ABC, siendo la actual onda la C de todo el movimiento corrector. La duda es si finalizará en la zona dónde acabó la onda A o será necesario un mínimo inferior, de producirse y de ser la longitud de la C del mismo orden de la A, nos llevaría a un objetivo situado en los 3.000.
Dada la composición del Ibex con un fuerte peso del sector bancario, tal extremo no sería del todo inaudito, si además añadimos la importante ponderación Repsol, podemos tener un escenario probable, compatible con castigos dispares en función del sector bursátil, con valores muy castigados y otros resignados a la inercia lateral.
En el anterior análisis hacíamos referencia a los idus de marzo y a la tradición bajista de San José, hoy podríamos traer a colación el aforismo inglés de "sell in may and go away". Quedan 4 días.

jueves, 19 de abril de 2012

La nada

Voy caminando por las calles de mi ciudad y observo, deprimido, como la nada se extiende cada vez más.
Comercios, bares, restaurantes cierran uno tras otro sin solución de continuidad.
Es cierto que abren nuevos establecimientos comerciales. Seis meses. Es lo que duran.
Me da la impresión que se están quemando enormes cantidades de esfuerzos y recursos continuamente, sin ningún objetivo, sin ninguna continuidad, sin ningún futuro.
Desgraciadamente sólo con el sector terciario no vamos a salir adelante y me temo que, actualmente, no hay ninguna industria que sustituya a la construcción, por lo que, el deterioro será lento y cruel. Que lástima.

lunes, 9 de abril de 2012

Funcionarios

Nos encontramos a la espera de un Nuevo Orden Internacional, vivimos en una sociedad en transición y ello puede durar todavía unos cuantos años, y mientras tanto nuestra solución ha sido dar el poder a los tecnócratas.
La sociedad cuando pierde la fe en sus dirigentes vuelve sus miradas hacia los técnicos, es decir, aquellos que en principio están libres de directrices ideológicas y que deberían tomar sólo aquellas medidas que realmente son adecuadas para salir de la actual situación de crisis.
Eso es en teoría, por cuanto los técnicos son una clase en si misma, la burocracia, caracterizada por el inmovilismo y por la toma de decisiones poco arriesgadas.
Las medidas económicas tomadas por nuestro gobierno no han gustado nada a los mercados, sólo hay que ver la prima de riesgo de nuestra deuda en niveles de intervención y los mercados de renta variable en mínimos anuales. No han gustado, entre otras cosas, por cuanto sólo con recortes no se soluciona el actual problema nacional, el crecimiento.
Los actuales gestores están actuando como diligentes directores financieros; cuando las cosas van mal actúan recortando costes y también inversiones, reduciendo al mínimo el riesgo, son proclives a tomar posturas defensivas. No digo que no sea conveniente tomar esas medidas, pero como muchas cosas en la vida, todo es cuestión de proporciones.
Las empresas que caen en manos de los directores financieros tienen el peligro de caer en el pánico financiero al futuro, están dominados por visiones en retrospectiva, es decir, rehacen o deshacen decisiones tomadas con anterioridad en otro contexto.
Las empresas que lideran los mercados son las que tienen al mando no al director financiero sino al director general, figura que debe tener en cuenta aspectos financieros, sobre todo en contextos de ausencia de crédito, pero que tiene que tener la valentía de asumir los riesgos del crecimiento futuro.
Nuestros gobernantes están excesivamente preocupados por sus cuentas y por lo que deben, cuando deberían estar preocupados en como generar la riqueza del mañana.
De nuevo una cuestión de asignación de recursos escasos, se ha elegido salvaguardar los intereses de su clase, la funcionarial, y sacrificar la inversión pública.
Hay un hecho incuestionable: si no estuviera tan bien remunerada la profesión de funcionario no habría tantos recién licenciados que buscasen una salida laboral en ese ámbito. 

lunes, 2 de abril de 2012

Los años perdidos

A los mercados no les está sentado nada bien las últimas medidas tomadas por el ejecutivo, probablemente por cuanto se dan cuenta de que no van a servir de mucho, como mínimo a corto plazo. No va a mejorar el empleo, no va a mejorar el consumo, no va a mejorar el crecimiento, no va a mejorar el déficit (algo lógico puesto que está en función de todo lo demás). Los presupuestos se teme que empiecen a aplicarse después del verano, por lo que se ha instalado el sentimiento de "otro año perdido".
No fue el 2011, tampoco el 2012, se duda que el 2013 y probablemente la fecha en la que empiece una raquítica recuperación sea el 2014 o el 2015. Total, una década perdida para todo el mundo. Los que no tienen trabajo ahora, tampoco lo tendrán en los próximos años, por lo que cuando la economía se recupere ello serán irrecuperables.
Tanto si son jóvenes, puesto que para entonces ya habrá otra cohorte dispuesta a ocupar su sitio en la pirámide, como para los séniors, si ahora están en una edad en la que las empresas ni les miran, dentro de 3 años ya serán carne de jubilación aunque les queden 10 años activos. En términos económicos eso se llama obsolescencia, aunque el equipo pueda funcionar, las empresas prefieren otro nuevo, aunque haga la misma función es necesario que parezca nuevo, para que sea "cool", vamos como los Ipad, salimos al mercado y ya somos historia.


El gráfico del Ibex no inspira ninguna esperanza, tan sólo que el soporte a largo plazo (7.700) aguante, si no, la caída puede ser histórica. De todas formas no seamos alarmistas, la tendencia más probable es la de lateralidad hasta que no se despejen las dudas.
Siempre nos quedará la opción, si el Ibex baja demasiado, que la China nos compre entera, sería la forma de que formaran parte de la UE, sin cumplir los criterios de convergencia y de paso solucionar el problema de los déficits autonómicos: a la manera del Tibet.