domingo, 11 de marzo de 2012

Prejubilados

A raíz de la absorción de Unnim por parte del BBVA se ha puesto de manifiesto, de nuevo, quién está soportando el mayor peso de la reestructuración, los empleados séniors.
Las declaraciones del responsable del BBVA en Catalunya realizadas la pasada semana apuntaban en esa dirección, el ajuste se hará en base a recolocaciones y, sobre todo, los despidos se realizarán en base a prejubilaciones.

He buscado imágenes de séniors en Google y la gran mayoría correspondía a parejas de personas mayores realizando una actividad lúdica, sonrientes, felices, despreocupados.

Es posible que en algún caso pueda ser así, incluso a partir de cierta edad es indudable, sobre todo si tienes salud para disfrutarlo; pero en muchos casos estamos escondiendo detrás de las prejubilaciones un efecto perverso desde el punto de vista económico y profundamente injusto: se despide en razón a la mayor o menor proximidad a la edad legal de jubilación no en función de tus capacidades profesionales.

En determinados sectores donde la actividad física es el elemento diferenciador puede ser razonable pensar en ese elemento discriminatorio, en cambio, en sectores dónde la experiencia y el background lo es todo, en sectores dónde el elemento humano es el recurso sobre el que se apoya el éxito o fracaso empresarial, es difícil entender que se prescinda de él.

La sociedad que estamos creando es una sociedad que penaliza el saber y el conocimiento, a pesar de hacer bandera de ello, penaliza con ello la productividad, puesto que se despide a un colectivo no por ser menos competitivo sino por pertenecer a una determinada cohorte de edad.

Lo curioso es que a los mismos que se les despide después se les busca como clientes, por lo visto sólo es un cambio de punto de vista.

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