jueves, 16 de febrero de 2012

Eje mediterráneo y carnaval

No debe ser producto de la casualidad que una de las ministras que más presupuesto maneja se haya dejado caer por Barcelona durante la semana del Carnaval.

El carnaval es el período lúdico que anticipa la Cuaresma, fechas en las que los cristianos se tomaban un duro período de reflexión y penitencia antes de la Semana de pasión.

El carnaval proviene seguramente de fiestas paganas como las fiestas dionisíacas griegas o las Bacanales romanas. Vamos unas fiestas donde te explayas a gusto.

Pues bien, en este sano ambiente, hemos tenido la visita de la Sra. Pastor, que ante el cúmulo de accidentes en la red ferroviaria de cercanías en Barcelona, ha venido con su cuerno de la abundancia antes del "Mardi gras" y nos ha ofrecido, ubérrima, un montón de inversiones (sobre el papel) para desatascar el retraso endémico de la red ferroviaria en Catalunya. Entre otros aspectos también vino a reafirmar el interés gubernamental en promover el eje mediterráneo, estructura de vital importancia, no sólo para España, sino para toda Europa, puesto que supondría enlazar mediante una vía de comunicación de alta capacidad el norte de África a través de Marruecos con el norte de Europa.

Hasta aquí nada anormal, el problema ha saltado en seguida que la ministra se ha quitado la máscara para afirmar, satisfecha, que el gobierno central apoyaría de forma prioritaria la construcción de la infraestructura ferroviaria, pero que en vez de utilizar el paso natural del Mediterráneo, que además incluye los puertos españoles más importantes desde el punto de vista de actividad comercial, Valencia, Tarragona y Barcelona, apoyaría de forma prioritaria hacer pasar el eje por Madrid para luego atravesar los Pirineos. El paso de los Pirineos se realizaría a través de un túnel de nueva construcción de más de 40 km de largo y presupuestado (ahora) en más de 6.000 millones de euros.

El problema no es, como ha dicho la ministra, que en otros lugares de España también tienen derecho a ser prioritarios, por que esa experiencia ya la hemos vivido con el AVE al que hemos confundido con el Metro. Se trata de realizar racionalmente las inversiones necesarias para dinamizar el país y ser competitivos. Hacer pasar el tren por el centro de España no es una decisión eficiente y Bruselas, ya la descartó el año pasado.

Lo único que conseguimos con estas estupideces es que los grandes proyectos vayan a parar siempre a los que tienen las ideas claras y se entretienen menos con intentar agradar a todo el mundo. Al final siempre es una cuestión de liderazgo que, como en años anteriores, se echa en falta muchísimo en estos momentos.

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