martes, 22 de noviembre de 2011

Expectativas

Estamos acostumbrados a oir que los mercados descuentan expectativas, es decir, aquello que esperamos que suceda. La esperanza es la creencia de que va a ocurrir un suceso con una determinada probabilidad. Los mercados cuando no saben que va a ocurrir tienden a cotizar expectativas negativas, se ponen en lo peor. La falta de noticias al respecto de cuál va a ser la política económica del nuevo gobierno desconcierta a los mercados, no saben y se ponen en lo peor. Tampoco es que sepan que no se van a tomar medidas, tampoco importa mucho. Los mercados necesitan información, queman toneladas cada día, son voraces y continuamente exigen más y más. En teoría la información reduce el riesgo y, por lo tanto, a mayor información debería haber menos volatilidad en los mercados. Esa exigencia de información se ha ido acelerando con las nuevas tecnologías.
Cuando empecé en esto de las finanzas, ahora me llamaréis dinosaurio, teníamos en el despacho de la sociedad de valores una pantalla de Reuters, verde radioactivo, que apenas daba la información de los índices. Mi andadura en bolsa empezó con la crisis del 87 y durante esos días iniciábamos las jornadas con el dato del Nikkei y poca cosa más. Hoy en día todo el mundo está o puede estar conectado en tiempo real y conocer todas las cotizaciones del mundo, tiene una cuenta en Twitter a través de la que le llegan cientos de mensajes, está conectado permanente en Internet, le llegan informaciones periodísticas de cualquier medio y gratis. ¿Cuál es el problema entonces? Tanto en aquellos días en los que apenas contábamos con un periódico de color salmón, el WSJ por la tarde y la pantalla del Reuter como ahora, inundados de información, hacía falta inteligencia. No quiero decir que seamos más tontos ahora, pero sinceramente creo que pensamos menos o, como se dice ahora, pensamos en red.
La velocidad de análisis también ha aumentado y por lo tanto, la exigencia de resultados prácticamente al momento. Mientras antes se disponía de tiempo para madurar las decisiones, ahora se intenta ganar al tiempo. Mal asunto con tanta incertidumbre, los bandazos están asegurados y eso no quiere decir, por supuesto, que antes no pasara.
Esto viene a cuento de la necesidad de ir rápido, ahora hay que quemar etapas inmediatamente. Elecciones y cambio de gobierno inmediato, los mercados no esperan. Aunque ninguna de las decisiones que se puedan tomar tenga un efecto inmediato.
Las decisiones importantes que se deberán tomar en seguida, tendrán su fruto en los próximos años, ni siquiera en los próximos meses. ¿Hay que dejarse llevar por el frenesí de los mercados?, me parece que no. Hay que sentarse y tomar la decisión adecuada y sólidamente argumentada, el resto es basura que se quemará enseguida.
Los mercados son, por concepto, ineficientes y además no tienen la verdad absoluta, hay que usarlos y respetarlos pero no hay que idolatrarlos. Los movimientos que estamos sufriendo no tardaremos en verlos en sentido contrario, un leve cambio de opinión y asistiremos a carreras para cerrar posiciones de cobertura, por qué, si hay algo cierto en este momento, es que los mercados sufren el "efecto manada" y como cabestros, nos dirigen al corral.

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