martes, 25 de octubre de 2011

Hijos de la Gran Bretaña

Los británicos siempre han sido muy peculiares. El que estén separados por un canal de Europa les hace sentirse diferentes y, probablemente, mejores. En estos días tan complicados no se les ha ocurrido otra cosa que presentar en su House una propuesta (no vinculante) para salirse de la UE. Todo un logro. Europa no está para fiestas. No hay liderazgo, no hay nadie que sepa dónde hay que ir, todo es confusión e incertidumbre.
Desde la IIGM se ha avanzado enormemente en nuestro continente, se han alcanzado cotas de bienestar que nos hacen parecer extraterrestres a la mayor parte de la humanidad, pero nosotros continuamos pensando que nuestros males actuales son terribles y que no tienen solución.
Estos días estoy repasando determinados sucesos previos a las guerras mundiales y, penosamente, hay muchas similitudes. De nuevo el nacionalismo hace acto de presencia y se priman los intereses a corto plazo sobre los estratégicos. El resto del mundo se sienta a contemplar, nos dan prisas por qué también les afecta, pero no la solución, sólo que esto termine, aunque sea con el final del invento del euro.
No nos acordamos que los 50 años de mayor crecimiento europeo se han logrado en un clima de paz y prosperidad gracias al invento de la Unión Europea y su mayor integración.
Los ingleses son caso aparte, se apuntaron al club para sacar la mayor tajada posible y aún andan con esas, quieren estar para modelar las decisiones de la UE, no quieren acabar con ella, lo ha confesado Cameron, sólo "cambiarla". Es un gran mercado. Muchos quieren eso, que sólo sea un mercado, una unión aduanera, al estilo de las del siglo XIX.
El proyecto europeo es algo más, (me resisto a poner "era"), pero no hay nadie que lo defienda, todos están demasiado preocupados con sus problemas internos. Ahora viene Rajoy, tampoco lo veo defendiendo Europa. Será lo que nos merecemos, que nos represente siempre el menos malo.
La crisis ha demostrado que el euro sufre de exceso de almidón, tenemos que imponer que "la arruga es bella". Hasta que no se modifique el estatuto del BCE y su fijación con la inflación no se podrá responder adecuadamente a los retos de la crisis actual. Siempre pasa lo mismo, somos el médico que aplica al enfermo de hoy la terapia que solucionó la enfermedad del enfermo de ayer. No todos enfermamos de lo mismo.

2 comentarios:

  1. Buena entrada. Ya veremos cómo acaba todo esto, que, de momento, tiene muy mala pinta.

    Totalmente de acuerdo con tu visión de la Gran Bretaña.

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