martes, 22 de febrero de 2011

Los brotes verdes

Uno de los indicadores más fiables para comprobar el estado de la economía mundial ha sido el comercio mundial. La gran mayoría del transporte se realiza por vía marítima y en base a ese concepto desde 1744 se calcula un índice, el Baltic Dry, un índice que promedia el precio de transporte por mar, a través de las 20 rutas clave, de las principales materias primas sólidas y a granel, carbón, hierro, granos, azúcar, etc.
El índice lo publica la "Baltic Exchange", sociedad que nació en un humilde café de la City dónde se reunían capitanes de barco y mercaderes.
Su interés estriba en que es un fiel reflejo de la actividad económica mundial y un indicador adelantado de una posible recuperación.
Por lo que se ve, todavía habrá que esperar...


viernes, 18 de febrero de 2011

28 años no son nada

28 años después se ha vuelto a repetir. Nueva Rumasa ha solicitado acogerse a la Ley Concursal, este procedimiento es una vía para intentar evitar la quiebra, por cuanto abre un período largo, puede llegar a ser de hasta seis meses, en los cuales la empresa puede renegociar la devolución de la deuda actual, nuevas condiciones, posibles quitas y, en fin, poder continuar con la actual actividad industrial.
Es un procedimiento que podemos considerar "normal", en otros países esta situación no comporta un especial signo negativo, puesto que evidencia la voluntad de la empresa de continuar y de hacer frente a sus obligaciones. En los EEUU acogerse al "Chapter 11" es relativamente frecuente y en la actual crisis más todavía, General Motors, por poner un ejemplo, se acogió a esta medida y después de un agresivo paquete de medidas ha conseguido salir de esa situación y mirar al futuro con cierto optimismo. Después de años de fuerte crecimiento es hasta cierto punto normal que las empresas tengan cierta sobrecapacidad productiva que debe ajustarse a las condiciones del mercado. La velocidad de ajuste de las empresas en la actual coyuntura ha puesto de manifiesto ciertos gaps de eficiencia en la toma de decisiones. En países acostumbrados a actuar de una forma más pragmática los ajustes se tomaron a las primeras de cambio, preparándose para afrontar la tormenta, arriaron foque, un par de rizos en la mayor y ancla de capa. En otros países nos abandonamos al "Dios proveerá" y nos lanzamos a cruzar el desierto con la esperanza de que en algún momento lloviera "maná" del cielo.
Nueva Rumasa tomo una decisión encomiable, quijotesca incluso, en medio de la tormenta se lanzó a todo trapo a mantener plantilla, capacidad y producción, incluso la aumentó comprando otras empresas del sector para diversificar y abrir el portfolio de productos. Me he acordado, no sé porqué, de Rhett Butler, que cuando la bolsa de Atlanta se desploma por el avance de Sherman, el se dedica a comprar todo hasta quedarse arruinado y perder todo lo ganado gracias a su negocio de contrabandista. En el fondo es muy "sureño" eso de "si no pudiera satisfacer las obligaciones en nosotros y careciera de fe en Dios, me pegaría un tiro". Esa posibilidad debe proporcionar una buena dosis de tranquilidad a los miles de inversores que volvieron a confiar en él. Confianza depositada pese a las innumerables advertencias vertidas por la CNMV sobre el riesgo que se asumía al comprar deuda publicitada como corporación cuando eran las empresas particulares las que se endeudaban y todas ellas con oscuras fuentes en paraísos fiscales. Por el momento habrá un buen montón de familias que verán congelados los extratipos que se ofrecían. Espero que esta vez nadie se queje, cuando uno compra junk bonds ya sabe a lo que se atiene.