viernes, 5 de noviembre de 2010

Desidia

Desidia: Negligencia, falta de cuidado y de interés.
Probablemente existan mejores adjetivos para describir la gestión de nuestro ejecutivo, pero no se me ocurren en este momento. Hace unos meses estuvimos a punto del desastre, nos llamaron desde Berlín y desde Washington para que nos pusiéramos las pilas. Nuestro gobierno actuó como lo que es, un grupo de malos estudiantes que hinca los codos la noche antes del examen, pide al profesor que le da más tiempo y promete hacer un trabajo para completar la mala notas obtenidas. Como todos sabemos, lo que acaba ocurriendo es que el estudiante, indolente, deja pasar de nuevo su oportunidad y en la siguiente convocatoria le vuelve a ocurrir lo mismo. La desgracia es que el profesor acostumbra a perder la paciencia y no vuelve a "tragar" con una nueva excusa.
Los mercados no nos van a dar una segunda oportunidad, sino se toma alguna decisión pronto, vamos directos al desastre.
Lo peor de todo es que se puede estar en desacuerdo en que el "timming" lo marquen los mercados o que la política de austeridad no sea la adecuada para España, aunque lo pueda ser para Alemania o para Francia, se puede discutir y tomar otro tipo de medidas, hacer algo. La sensación que uno tiene es que dejamos pasar el tiempo para ver si se "arregla solo".
Hoy se ha conocido el dato del desempleo estadounidense y, en contra de las previsiones, se está creando empleo. Crecen, crean empleo y encima le pegan un duro correctivo a Obama. Dudo que aquí llegue a pasar algo. Se quiere reestructurar el sector financiero y nos quedamos a medias, queremos reestructurar el mercado de trabajo y, pese a ganar la huelga general de calle, se pacta con los sindicatos de funcionarios nombrando a un ministro que días antes se había manifestado públicamente en contra de la ley que como ministro ha de desarrollar. Eso sí, en caso de duda los apellidos se pondrán por orden alfabético.

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