viernes, 8 de octubre de 2010

Rodalies vs cercanías

Ayer tuve una experiencia "rodalies" que es como en Catalunya llamamos a los trenes de "cercanías". Hay que explicar que el servicio de "rodalies" está transferido a la Generalitat desde enero de 2010. Se pidió la transferencia para, obviamente, mejorar el servicio. Mediante la falacia de que si está más próximo se es más eficaz (se es más eficaz siendo más eficiente), el estado ha acabado cediendo a las presiones y se ha producido el cambio de titularidad. Por lo visto el tiempo que ha pasado desde que se ha producido ese cambio hasta la actualidad no ha sido suficiente.
Mi experiencia ha consistido en que, encontrándome en la Plaza Catalunya, opté por utilizar la Renfe para llegar a mi domicilio; razones de proximidad a la estación y de que la hora anunciada de paso del convoy que iba a mi destino me proporcionaban un trayecto más eficiente que el que normalmente utilizo, los FFCC de la Generalitat. Acostumbrado a este último servicio que se caracteriza por una puntualidad exquisita y un buen servicio, pensé que llegaría razonablemente más temprano a mi domicilio. Craso error. El tren anunciado de la línea R7 (el cambio más profundo detectado hasta el momento es que la línea ha pasado de denominarse C7 por R7, por lo de "rodalies", claro) y que en teoría cubre un pasillo entre Barcelona, Cerdanyola y Martorell tenía prevista su llegada a las 20,10. Mi primer elemento de "mosqueo" fue que al preguntar a una señora de información sobre la vía y la línea a utilizar me mando salir de la estación de Renfe e ir a la de los FFCC de la Generalitat, ante mi sorpresa insistí que lo que quería utilizar era la Renfe y por fin conseguí que me dijera la vía de acceso. Instalado en ella pude observar como los trenes "realmente" circulaban con un retraso superior a los 25 minutos, algo que, pese a la evidencia, no se reflejaba en los paneles informativos que mantenían, imperturbables, el horario oficial. Ningún mensaje, ninguna explicación. Por lo que observé en la estación supuse que la situación que estaba viviendo era de lo más frecuente y normal. LLegó a las 20,35 mi tren R7 y sin ninguna otra información adicional que un haz deslumbrante que anunciaba la entrada del convoy en la estación. Mi sorpresa posterior es que, pese a compartir denominación y línea, el tren que cogí no llegaba hasta Martorell sino que se quedaba en la Estación de la Universidad Autónoma. Ningún anuncio ni ningún aviso, tan sólo la constatación de que me quedaba ¡¡solo en el tren!!.
Bajar en la oscura estación y a esperar el siguiente tren que tenía que pasar a las 21,10 y que, este sí, cubría la línea por completo hasta Martorell. En la estación me encontré a un nutrido grupo de estudiantes que regresaba a sus casas y que debido al retraso del convoy, por supuesto no pasó a las 21,10 sino a las 21,35, les significaba perder un enlace y no poder llegar a sus domicilios hasta cerca de la medianoche, algo que por sus exclamaciones deduje que no era ocasional sino, al contrario, lo más habitual. Una parada después yo alcanzaba mi destino 2 horas después de haber iniciado mi tránsito por Renfe, cuando lo normal hubieran sido 35 minutos.
Esta historia puede parecer producto del enfado por llegar tarde pero no es así, nuestro país adolece de muchas cosas y una de ellas es la de un nivel aceptable de productividad, uno de los elementos que permite aumentos de esta variable son precisamente las comunicaciones. Una mejor y más eficiente red de transporte público reduciría presión sobre los servicios que están sobreocupados mejorando la sensación de confort de los viajeros de los FFCC y no empujaría a los usuarios a utilizar el vehículo propio para sus desplazamientos, además que favorecería la utilización del servicio de Cercanías, en aquellos casos en los que hay alternativas, redundando en un menor déficit del servicio público.
A fin de cuentas, si los convoyes circulan "siempre" con media hora de retraso, quizás la solución sea adecuar el horario a la realidad. Es mejor siempre la certeza que la incertidumbre: reduce costes.

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