viernes, 27 de agosto de 2010

Mineros

Vuelvo de vacaciones y quizás la noticia más impactante es la de esos 33 hombres que están a 700 metros de profundidad. Hay un evidente elemento trágico en la historia y pese a que podemos contactar con ellos gracias a la tecnología actual y mantenerlos con vida mientras dure el rescate, que ya nos prometen largo, no dejo de pensar en aquella película sobre un suceso parecido acaecido en Kentucky en 1925 y que nos narraba la violencia del periodismo sensacionalista de la época, la película en cuestión era "El gran carnaval" interpretada por el gran Kirk, no el James T. sino el Douglas, y dirigida por Billy Wilder que siempre deja su indeleble sello en cualquiera de sus obras.
Mucho me temo que en esta ocasión el drama humano irá desapareciendo paulatinamente de las primeras páginas de los periódicos, sólo con apariciones puntuales para irnos recordando como superan su particular trauma los mineros y como sufren sus familiares en la superficie. Ya han aparecido por el escenario de la tragedia la tripulación de un submarino y miembros de la NASA para ayudarles a superar el aislamiento total al que van a estar sometidos durante los próximos meses.
No dejo de pensar que esos mineros van a vivir en una particular cápsula del tiempo, ajenos a los ratings, a la refinanciación, a las elecciones, a la Reserva Federal, al clima hostil, a todo aquello que es cotidiano para nosotros, al déficit público, al paro, a la inflación, a la deflación, al crecimiento, al Constitucional, a los toros. Iba a decir que al fútbol pero me temo que será de las pocas que se siga con pasión. Espero que todos sean del mismo equipo.