martes, 16 de marzo de 2010

Déjà vu

"En octubre de 1929 el presidente Hoover decía que:
"Mi propia experiencia .... ha sido que las palabras no son de gran importancia en tiempos de trastornos económicos". En diciembre de ese mismo año dijo al Congreso que las medidas tomadas por él, básicamente las conferencias improductivas celebradas en la Casa Blanca, habían "restablecido la confianza". En marzo de 1930, haciéndose eco de un chorro de pronósticos optimistas de sus subordinados, el Sr. Hoover dijo también que los peores efectos del crac sobre el mercado de trabajo se enjugarían en sesenta días. En mayo el presidente se reafirmó en la convicción de que "... hemos pasado lo peor y si continuamos aunando estrechamente nuestros esfuerzos pronto nos recuperaremos" Hacia finales de mes anunció que la actividad económica se normalizaría en otoño.
Pero, seguramente, fue Simeon D. Fess quien pronunció las últimas palabras sobre la política de restablecimiento de la confianza. Fess era el presidente del Comité Nacional Republicano:
"Altas personalidades de los círculos republicanos comienzan a creer que se está organizando una esfuerzo concertado para utilizar el mercado de valores como un instrumento de descrédito de la Administración. Siempre que algún funcionario de la Administración hace pública una declaración optimista sobre la situación económica, el mercado retrocede inmediatamente".
Estaba viendo esta campaña de "esto solo lo arreglamos entre todos" y, no sé porqué, pero me acordé de como se gestionó el crack del 29 y sentí una sensación "rara" en el estómago. El texto que he incorporado en las líneas superiores corresponde al libro sobre el crack del 29 que escribió John K. Galbraith en 1965 y, tras releerlo, me ha dado miedo.

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