lunes, 8 de marzo de 2010

Algo se mueve

Este fin de semana han aparecido diversas informaciones al respecto de que Francia y Alemania se habían puesto de acuerdo para la creación de una institución al estilo de FMI pero de corte europeo.
El FMI se creo a raíz de la conferencia de Bretton Woods, su objetivo principal era dotar de recursos a los países miembros cuando se produjeran desajustes, tanto estructurales como esporádicos. Los desajustes eran, dado que estábamos en un patrón de cambios fijos, los desequilibrios externos que pudiesen provocar un realineamiento de las divisas que formaban el Sistema Monetario internacional. El FMI ha trabajado bajo un patrón oro-dólar y después bajo un patrón de cambios flexibles, primero entre muchas monedas y últimamente entre zonas de influencia de las grandes divisas, una zona dólar, una zona euro y otra zona yen, quizás en el futuro pueda integrarse el yuan pero para ello será necesaria la total convertibilidad.
En Europa una institución como el FME si lo que se busca es tener un mecanismo de ajuste que no sirva a los intereses de otras divisas, concretamente el dólar. Para su correcto funcionamiento debería avanzarse en la integración política y eso supone ceder todavía más competencias a Bruselas (fiscales sobre todo) y en la incorporación definitiva de la libra esterlina al euro. En un proceso de este tipo no debería quedarse al margen de nuevo. En un principio y a falta de concretar los términos del acuerdo, parece completamente lógico la necesidad de incorporar una institución reguladora para evitar situaciones como la actual, eso significa dotarla de capacidad de intervenir, de censurar y de castigar a los que incumpliesen los acuerdos alcanzados. La segunda derivada de la noticia aparecida es que, por suerte, pese a las presidencias semestrales, hay países que tienen cierta capacidad de pensar estratégicamente en clave europea.

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