martes, 9 de febrero de 2010

La viga en el ojo ajeno

Resulta curioso observar que las entidades que más contribuyeron a la situación actual, léase Agencias de Rating, Bancos de Inversión, Bancos de Negocio, Brokers internacionales, sean los que ahora avisan de lo mal que están los países debido a la ingente cantidad de deuda que han tenido que emitir para sacar a esas entidades del agujero que las mismas habían creado. Esas entidades fueron las que, gracias a su inexistente control de riesgo, estuvieron a punto de quebrar y que fueron salvadas in extremis por los gobiernos para evitar una situación irreparable. Ahora, libres de su pasado, muchas de ellas obteniendo nuevamente beneficios, nos muestran los problemas de los estados más débiles para que, gracias a la volatilidad que generan sus sesudos análisis (ojalá hubieran tenido el mismo rigor hace tres años), puedan generar mayores beneficios. Las entidades financieras están teniendo un papel muy importante en esta historia, se beneficiaron de mercados globalizados y totalmente liberalizados (exentos de regulación) para crear una burbuja que llevó a la economía mundial cerca del desastre, se beneficiaron del "too big to fail" para que fueran salvados, salvo raras excepciones, y ahora generan dudas entre sus salvadores. Los gobiernos también se beneficiaron en su día; las vacas gordas generan satisfacción y autocomplacencia y se relajan los controles. Se ganaron elecciones gracias a la abundancia generalizada, con los resultados que todos conocemos. Ahora han de purgar su inconsciencia y el exceso de otros. A los gobiernos les exigimos que cumplan con su papel de bomberos y además que no nos dejen la casa inundada de agua. Todo no se puede tener. O alguien para a los mercados o los mercados lo consumirán todo.

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