sábado, 26 de enero de 2013

Votar a los 16


Con ocasión del plebiscito sobre el derecho a decidir que se pretende realizar en Catalunya, el Conseller Homs ha propuesto (deslizado) que podría ampliarse la edad mínima para ejercer el voto, reduciendo ésta a los 16 años.


Bien podría pensarse que reducir la edad para ejercer el voto es un derecho alcanzable para una parte de la población que en breve alcanzará la mayoría de edad (18 años por el momento) y que será totalmente responsable de sus actos, pudiendo ejercer sus derechos y asumir sus responsabilidades (me temo que esta parte de la ecuación no está suficientemente explicada).

Los 16 años no es una edad extraña para iniciarse en el rito democrático, países como Irán (15 años) o como Cuba, Ecuador y Chipre así lo permiten.

El sufragio universal, es decir sin restricciones en cuanto al sexo, la raza o la condición social es una conquista recientemente alcanzada, el primer país en adoptarlo fue Uruguay en 1918, los EEUU lo tienen tan sólo desde 1965 y en España, aunque de manera transitoria, fue ya establecido por la 1ª República en 1931.

El tema de la edad es un tema muy controvertido, hay que decir que la experiencia vital atesorada por un ciudadano en los años 30 del siglo XX no es exactamente la misma que la de nuestro más jóvenes conciudadanos; mientras que nuestros antepasados a la edad de 18 años prácticamente habían alcanzado la edad adulta: plena asunción de sus responsabilidades dentro de la sociedad, capacidad para formar un nuevo núcleo familiar, independencia de sus progenitores y una amplia experiencia en el mundo laboral aunque fuera de aprendiz, en la actualidad habrá que coincidir que no nos encontramos en la misma situación.

Un reciente estudio de la Universidad Rovira i Virgili afirma que, en la actualidad, no se alcanza la madurez psicológica (que no la sexual) hasta los 27 años. En sus palabras, un joven es alguien que "Sigue en casa, con sus padres, y aunque tiene 23 años vive como cuando tenía 16. Es dependiente e infantil. Un joven que sigue siendo adolescente, al que le cuesta asumir responsabilidades y asumir las consecuencias de sus decisiones".

Probablemente y al igual que hemos hecho con la edad de jubilación, es razonable retrasarla por cuanto vivimos más años que cuando fue establecida por primera vez la edad de retiro, sea razonable no tan solo no adelantar la edad mínima para votar sino incluso retrasarla, claro está a excepción de que nos interese que voten precisamente individuos que no asumen las consecuencias de sus decisiones.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz 2012 + 1

Pese a todas las previsiones mayas continuamos sobre este mundo.
Este año 2012 ha sido malo, no hay que buscarle demasiadas excusas al calificativo. Pero, bien mirado, podía haber sido peor.
Angela Merkel nos lo ha recordado en su discurso post-apocalíptico: El 2013 será peor que el 2012, sobre todo gracias a ella y a su pertinaz ajuste.
Es verdad que había que desapalancar, absolutamente cierto, sólo que quizás nos hemos equivocado en las medidas, en los timings y en el rol de cada uno. Los países con más problemas seguramente hubieran podido ajustar más si desde Alemania, sobre todo, no se hubiera sido tan riguroso, rigor que les lleva ahora a la recesión. Ya nadie les compra sus Audis, obvio ¿no?.
Toda Europa depende del crecimiento de Alemania, sobre todo si el otro motor, los EEUU, se enfanga en esos dilemas políticos que le lleva al abismo fiscal.
Un año más todos nos dicen que este será el último de la crisis y que el próximo ya creceremos, sólo que con una ligera carga a la espalda, seis millones de parados. Habrá que crecer mucho para reducir esa cifra, tanto que para muchos ya les va a ser igual, no les va a dar tiempo. Pronto nos encontraremos con una importante masa social sin ningún tipo de cobertura, ni esperanza ni futuro.
Quizás los mayas lo que no nos dijeron fue en la forma en la que sería el fin del mundo y va a resultar que para muchos si que lo habrá sido y aún no lo saben.

domingo, 28 de octubre de 2012

La ciudadanía europea

A raiz del amplio debate en torno a nuevos países europeos fruto de la secesión, legal o ilegal, de estados que ya sean miembros en la actualidad me ha parecido oportuno buscar las referencias legales existentes en torno a este controvertido tema.

Bueno, en realidad a mi juicio no es controvertido; puesto que el Tratado de la Unión vigente, el de Lisboa, establece claramente cual es la definición del concepto de ciudadanía de la Unión Europea.

El artículo 20 (antiguo artículo 17 del TCE) dispone en su punto 1 que:

"Se crea una ciudadanía de la Unión. Será ciudadano de la Unión toda persona que ostente la nacionalidad de un Estado miembro. La ciudadanía de la Unión se añade a la ciudadanía nacional sin sustituirla".

Por lo tanto es el hecho de ser ciudadano de un país miembro el que te otorga la ciudadanía europea y no al contrario. Si se deja de ser parte de un estado miembro se pierde la ciudadanía europea.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Cualquier parecido con la realidad...


Recomendación cinéfila: El huevo de la serpiente.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


"Hay dos investigadores en esta película: el inspector Bauer y el doctor Vergerus. El primero se mueve por la necesidad de saber, de conocer las causas de los crímenes, los orígenes del mal. Cree haber encontrado las respuestas a las muertes y a la situación política que vive Alemania. Cuando al fin suelta a Abel y le recomienda marcharse con el circo, se permite hacer un pronóstico sobre su país que resulta muy irónico si tenemos en cuenta los terribles sucesos que acontecieron durante el régimen nazi: "lo de Hitler fue un fiasco descomunal. Subestimó la fuerza de la democracia alemana".
Ingmar Bergman y Sven Nykvist, su director de fotografíaEl doctor Vergerus representa la sinrazón de una utopía científica fundamentada en unos argumentos nacidos del fanatismo. Sus investigaciones son los antecedentes de los experimentos eugenésicos del nazismo al servicio de la pureza de la raza. No le preocupa su muerte, pues sabe que otros continuarán su trabajo en un futuro cercano. Su discurso sí es premonitorio y lúcido respecto a lo que vendrá. "Es lógico" -dice mientras comenta la imagen del grupo de personas que no hacen nada y no tienen rumbo (la masa silenciosa) que vimos al comienzo del filme- "ellos no pueden hacer una revolución. Están temerosos, derrotados, humillados.
Sus palabras demuestran que los locos son los únicos que saben lo que sucede y por eso se adueñarán del mundo y lo controlarán. Vergerus le explica a un espantado Abel que en diez años aparecerá una generación cuyo idealismo e impaciencia desplazará al odio de los cansados e indecisos, pondrá su valor al servicio de una nueva sociedad y "habrá una revolución... y nuestro mundo se hundirá en sangre y fuego". Su discurso es uno de los más inquietantes y perturbadores de la filmografía de Bergman, que seguramente se identifica con su personaje-testigo al escuchar las últimas palabras del doctor:
-"Puedes contarlo, nadie va a creerte".-"Cualquiera puede ver el futuro: es como el huevo de la serpiente".

Extracto obtenido en encadenados.org

sábado, 8 de septiembre de 2012

Contraprogramar

Al mejor estilo de los Madrid - Barça o de los políticos casposos, la Generalitat ha contraprogramado el anuncio de la decisión de que finalmente la versión europea de Las Vegas se instalará en Madrid con el anuncio de una inversión parecida en Port Aventura.

Los promotores de la inversión alternativa presentada por la Generalitat son, La Caixa, que es como decir el Banco Central catalán, lo que viene todavía más a confundir la función real de las cajas en la economía actual y la sociedad de Enrique Bañuelos, famoso por haber hundido a Astroc, y de no haber tenido excesivo éxito en Brasil.

La Caixa va a poner los terrenos, eso casi es pasar activos a un banco malo, puesto que si sale mal, ya sabemos quien va a cargar con todas las deudas, y La Caixa seguro que no va a valorar los terrenos al mismo precio que el FROB. Lo que no cabe ninguna duda es que esa entidad sabe cobrar los favores.

La contrapropuesta ha sido diseñada en pocas semanas como alternativa ante la posibilidad de que, al final, Adelson no viniera a Barcelona. Como elemento motivador del electorado tiene su parte positiva, se habían generado muchas expectativas en torno al proyecto americano (y en vísperas del 11/9)  y ahora el anuncio viene a paliar el desencanto, no obstante hace falta ver como realmente será el proyecto y su viabilidad futura. 

También habrá que tener en cuenta que, por lo visto, si que aparecerá financiación para este proyecto, vinculado al turismo, y por el contrario es imposible encontrar ni un euro para proyectos a largo plazo generadores de valor añadido vinculados a sectores industriales y técnicos.

Por lo tanto, parece claro que el modelo de desarrollo que se ha elegido para Catalunya es la de ser el parque temático de europeos, chinos y rusos.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Pacto fiscal

Ya estamos un año más ante el 11 de septiembre y este año tenemos un motivo nuevo para manifestarnos: el Pacto Fiscal.

Este novedoso instrumento de manipulación sustituye a los anteriores, los cuales eran mucho más etéreos. Pedir la independencia queda como de utópico, y ya sabemos lo que les pasó a todos ellos.

El nuevo Mc Guffin inventado por el nacionalismo catalán se ha estado gestando durante muchos meses.

Al mejor estilo de los propagandistas, estamos descubriendo cual es el verdadero culpable del despilfarro y el sinsentido económico en el que nos encontramos.

No es la peor casta de gestores que un país puede tener, gestores que han tenido en sus manos ingentes cantidades de dinero procedentes tanto de nuestros bolsillos como de los europeos y que han despilfarrado con proyectos destinados a la mayor gloria del ego de los políticos y sin tener en cuenta las verdaderas necesidades sociales. No, el culpable es la fiscalidad en Catalunya.

El recurso fácil al endeudamiento en momentos en los que el estado debería haber actuado contracíclicamente y haber ahorrado para los tiempos difíciles ha propiciado una enorme pelota que es imposible de digerir. Aunque a todos los pueblos les encante tener un polideportivo es necesario decirles que no van a poder pagarlo y ser consecuente con su presupuesto. Pero claro, los votos son los votos y siempre se vota al que más promete.

El recurso nacionalista es echar la culpa al estado central al no haberle dado más dinero para gastar: es el clímax de la economía derrochadora.

El estado central también es responsable, puesto que debería haber actuado y acotado los desmanes de todas las autonomías. El estado central tiene una importante responsabilidad por haber desaparecido de las autonomías y haber creado, por su absentismo, un reino de taifas.

Los nacionalistas han actuado desde todos los frentes, inyectando la creencia en la gente de que el responsable de todos los males es la balanza fiscal con el resto del estado. Han pasado por alto que no se redistribuye en base a los territorios sino en base a los individuos y que no es posible reajustar ese procedimiento sin dinamitar el propio estado de derecho.

La propaganda ha llegado lejos, en la televisión autonómica hemos disfrutado estos días con las entrevistas a personas normales sobre cual es su perspectiva en torno al Pacto Fiscal y me he quedado sorprendido con la profunda cultura financiera, fiscal y presupuestaria que la gente normal ha adquirido en poco tiempo. También es curioso que siempre aparezca la comparación con el concierto vasco, algo que no tiene posible comparación puesto que no se puede comparar el peso de las economías catalana y vasca.  La peculiaridad vasca surge a raíz del chantaje, de las nueces que caen del árbol que "otros" sacuden, como nos diría Arzalluz. Lo que debería hacerse a la mayor brevedad posible es suspender el concierto vasco y que sea cierto lo de que todos los españoles somos iguales.

La propaganda también ha llegado fuera de las fronteras, el prestigioso Financial Times publica un artículo (Financial Times) en el que advierte del peligro de ruptura en España en función del resultado de la manifestación del próximo martes. El FT haría mejor en preocuparse de los escoceses que si tienen planteada la posibilidad de un referéndum para independizarse, algo que podrían realmente hacer puesto que Escocia, Gales e Inglaterra forman el Reino Unido en base a unos determinados acuerdos, algo que no sucede en el caso catalán, por mucho que los independentistas den la tabarra con ello.

La solución por tanto no es racionalizar los costes, como tener 5 cadenas televisivas, miles de ayuntamientos ingestionables por su tamaño o unos parlamentarios que se quejan de sólo cobrar 3.000 euros al mes, el problema no es que tengamos el triple de funcionarios que Alemania y que estén muchas funciones duplicadas o triplicadas ni que el sistema político sea profundamente endogámico y solo procure por su propio bienestar a coste del de los ciudadanos, el problema es que necesitamos más dinero y nos los tienen que dar, pase lo que pase.

domingo, 29 de julio de 2012

Prima de riesgo

La prima de riesgo se ha convertido, en los últimos meses sobre todo, en la bestia del reino. Todo el mundo habla de ella, es el nuevo "hombre del saco", muy poca gente sabe que es exactamente pero todo el mundo la menta, como explicación de todos los males.

En un mundo perfecto, sería el indicador que nos mostraría la lectura que hacen los mercados del estado de cualquier economía. Es la diferencia de rentabilidad del bono de referencia de cada país respecto a uno de referencia.

Varios conceptos, los mercados están formados por todos los agentes económicos que compran y venden activos. Están los particulares, en esta ocasión prácticamente desaparecidos puesto que su nivel de información respecto a todo lo que está pasando y su preferencia por la liquidez les impulsan hacia los activos más líquidos. Están las instituciones (bancos, empresas de seguros, grandes empresas) que, como no se fían de nadie, sólo acuden a los prestamistas/prestatarios de máxima calidad, en nuestro caso, el BCE. Como recientemente está opción se ha encarecido, simplemente han optado por cerrar más el grifo de los préstamos u optan por la autofinanciación, caso de las empresas.

La rentabilidad del bono es lo que paga el activo de referencia de cada país, suele ser el bono del Estado a 10 años. El bono del Estado es, teóricamente, el activo más seguro de un país y por lo tanto el que menor rentabilidad paga.


La rentabilidad del bono se establece en las subastas que, en nuestro caso, el Tesoro realiza de forma periódica. La cantidad que se emite sirve para financiar la deuda pública que va venciendo y la que se va añadiendo, como es nuestro caso, debido al empeoramiento del déficit. El déficit es la diferencia entre lo que el estado gasta y lo que ingresa mediante los impuestos.

El precio al que se emite el bono en las subastas se obtiene de lo que el mercado pide por el riesgo que se estima tenga ese activo.

Es aquí dónde entramos en tierra peligrosa.

Dado que los mercados están absolutamente cerrados, lo que significa que nadie está comprando ni vendiendo, se produce una clara situación de iliquidez, como mínimo respecto a las cantidades que se cruzan normalmente en este mercado, la iliquidez provoca que la distancia entre el mejor precio a la compra y el mejor precio a la venta estén muy alejados, si alguien quiere comprar lo quiere hacer a una rentabilidad realmente alta y quien quiere vender lo quiere hacer traspasando la menor rentabilidad posible al comprador.

El vendedor normalmente ha adquirido el bono a una rentabilidad sensiblemente inferior, supongamos un 4%, si ahora lo quiere vender lo habrá de vender a una rentabilidad cercana al 7%, lo que significa que le habrá de ceder al comprador a cambio de liquidez, un 3% de su bolsillo, puesto que si no, no se lo comprará: es decir, perderá dinero. Ante esta posibilidad, sólo si se está muy necesitado de liquidez se producirá la transacción, en caso contrario, simplemente se expondrá la voluntad de hacerlo a un precio más razonable.

La prima de riesgo se obtiene de lo que los compradores y vendedores hacen en este mercado secundario, un mercado en el que han desaparecido un importante número de operadores y cuyos precios no se forman de manera eficiente.

Luego van los gobiernos y, en función de lo que se paga en esos mercados secundarios, fijan los precios de la subasta.

Y así nos va.